22 julio 2015

Vive: La ilusión de ser feliz

Mírate. Llevas en este mundo toda la vida ¿Y qué obtienes? A veces algo, pero casi siempre nada, pasan los años cada vez más rápido y finalmente… ¿Qué?
No te preocupes, esto nos ocurre a todas las personas adultas. El motivo no es otro que la pérdida de rumbo; estamos desnortados y desorientados a causa de los engaños.
Imagina por un momento que el mago de la lámpara existe y que puedes pedir tres deseos, piensa, ¿Qué es lo que más deseas? ¿Mucho dinero? ¿Un coche? ¿Una casa? ¿Una Isla? ¿Un millón de euros? ¿Buena salud? ¿Sexo ilimitado? ¿Libertad? ¿Que vuelva Zapatero a ser presidente? Pide.
Pienses lo que pienses y decidas lo que decidas, todos acabaremos pidiendo lo mismo: Cosas, objetos o personas que nos hagan felices. Y ahí es donde se encuentra el engaño, en lo “exterior”.


Te pondré un ejemplo: Te llamas Luisita y tienes 5 años. Tu máxima aspiración en este instante, es que tu madre te compre un “chuche”, ¿Eso es felicidad? Pues ahora te ocurre exactamente lo mismo, solo que los “chuches” de los adultos son más caros.
Quiero decir, que todos los objetos que podamos tener nos proporcionarán satisfacción, pero nunca nos darán la felicidad. Porque aunque no lo sepamos, todos buscamos eso: La Felicidad(con mayúsculas).
Y sin embargo existen millones de personas en el planeta que viven totalmente engañadas, pensando que con objetos conseguirán ser felices, persiguiendo así una zanahoria inexistente.
Te pondré un ejemplo: Mi amigo Eloy está desesperado porque lleva mucho tiempo en el paro y se le está acabando el subsidio de desempleo, así que no es feliz. Un buen día se cruzó con Jimmy, un chico negrito que vende discos pirateadosbuscándose la vida como buenamente puedeSolo se vieron el tiempo justo para que Eloy dijera un “no quiero nada, gracias”, pero durante ese instante Jimmy pensó que si consiguiera un día ganar bastante dinero como para comprarse la ropa, el móvil o el coche que utiliza Eloy, sería el hombre más feliz del mundo. Paradójicamente Eloy piensa lo mismo de su amigo Pedro, que sí tiene trabajo y puede ir al cine con su chica y salir a cenar fuera. Y a Pedro le pasa lo mismo con su jefe Antonio, que gana mucho dinero a pesar de la crisis y se compró hace poco un Mercedes último modelo.
Y así podríamos continuar indefinidamente, pasando siempre de unas personas a otras con cada vez más objetos y dinero, pero todas ellas infelices, puesto que buscan la Felicidad donde no está: afuera.
Presta atención a lo siguiente: La felicidad está en tu interior, ya que no proviene de ningún objeto, si no que es una actitud. La felicidad nace de tu actitud.
Por lo tanto no te dejes engañar con el dinero ni el pesimismo. El dinero está bien para cubrir tus necesidades básicas y otras cosas, pero recuerda que no es un fin, si no que es un medio.
Hay miles de personas que vivimos engañadas, utilizando el escaso tiempo de nuestra vida para proporcionar satisfacción de otros, que por cierto también son infelices.
- Ya. ¿Y qué hago?
– Sé consciente del engaño, pero disfruta con cada cosa que hagas. Que no te preocupen los demás más que lo imprescindible. Y lo más difícil: Desprográmate, puesto que “los otros” importan mucho menos que tú.
Personalmente me he encontrado que lo más complicado que hice nunca es olvidar las cosas que he aprendido y dejar atrás las creencias de toda una vida. Me fueron útiles en determinadas partes de ella, pero las tengo que abandonar, puesto que son un estorbo. Eso es algo que no nos enseña a casi nadie: La Desprogramación.
Me doy cuenta que el Ego, esa parte tan útil para relacionarse con los demás, intenta evitar esa “desprogramación” por todos los medios, puesto que una parte de su esencia es hacerme creer que lo “permanente” es posible. Falso; todo es impermanente.
Te pondré un ejemplo: Se ha descubierto que las vidrieras de las catedrales góticas europeas, que tienen siglos de antiguedad, son mucho más anchas en su parte inferior que en la superior. La explicación está en que el cristal está moviéndose muy, muy lentamente atraído por la gravedad, como si fuera un fluido a cámara superlenta. Es un buen ejemplo que demuestra que todo lo que nos rodea es impermanente.
Hasta aquí he llegado y no pienso escribir más, así que haré un breve resumen:
  1. Lo que deseamos en nuestra vida es obtener Felicidad.
  2. Pero no sabemos que en realidad ya la tenemos, puesto que surge de nuestra actitud. Por lo tanto,
  3. Cambiando nuestra actitud, seremos felices. Fácil, ¿No?

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